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El Poder del Instinto: así en la vida cotidiana como en los negocios. 

Por: Elizabeth Garza Huesca.

Pocas veces en la vida nos preguntamos por nuestro instinto, es más, asociamos la palabra «instinto» a los animales y, por ende, a lo animal en nosotros; mal entendiendo lo animal como algo irracional, descontrolado, enfermo y vulgar, diría Claudio Naranjo. Lo cierto es que sabemos casi nada de cómo funciona esta parte de nosotros más allá de la biología.

«No se haría justicia a la naturaleza de los instintos si se redujeran únicamente a reflejos» Von Holst, 1940.

Para entender el instinto, es necesario recurrir a una visión natural de él, comprender primero que es parte de nuestra naturaleza y que es gracias a él que nosotros estamos vivos, se encarga de que todos nuestros sistemas hagan lo que tienen que hacer para que nosotros podamos respirar, movernos, nutrirnos, cicatrizar una herida, sentir, enamorarnos, defendernos, reír cuando hay que reír y llorar cuando hay que llorar. Está sujeto a la conservación y la espontaneidad de la vida, es la fuerza que nos mueve a alcanzar todo aquello que necesitemos para sobrevivir y sentirnos plenos, y sabemos que en este mundo hay muchas cosas que deseamos alcanzar para lograr esa plenitud.

¿Qué necesitamos los seres humanos para alcanzar la plenitud?

Aquí es donde las cosas se complican para el instinto porque, a diferencia de los animales, los seres humanos necesitamos mucho más que solo respirar, comer, dormir y reproducirnos, los seres humanos necesitamos darle sentido a nuestra vida. Aportar algo al mundo nos da sentido, en la vida cotidiana encontramos muchas formas de hacerlo, por ejemplo, cuidando a una mascota, escuchando a un amigo cuando lo necesita, proveyendo a la familia, y un largo etcétera.

Siendo parte de una sociedad, el aporte más grande es poner al servicio nuestras habilidades, aptitudes y conocimientos, es así que motivados por el instinto de conservación (sobrevivir), de sentido de vida (mi aportación al mundo) y de plenitud (ser felices) emprendemos un negocio.

Al emprender un negocio, es una locura pensar que las ideas son suficientes para desarrollarlo, se involucran emociones, relaciones, situaciones favorables y adversidades con las que tenemos que lidiar para poder cristalizar el proyecto y que realmente nos de lo que estamos buscando, será inexorable mantener firme la voluntad de seguir adelante hasta lograrlo. Para eso nos aliamos con la fuerza del instinto que sabe con precisión lo que tiene que accionar en pro de nuestro beneficio, así como el de nuestro negocio.

En contacto con mi instinto, en contacto con mi cuerpo.

Para tener acceso a ésta fuerza instintiva de espontaneidad es imprescindible mirar el cuerpo, que es ahí donde se alojan las necesidades, los deseos, las emociones y los pensamientos, como es adentro, es afuera, pongámoslo así, si tienes el deseo de correr un maratón de 5km sin entrenamiento alguno, probablemente lo logres, pero vas a tener que esforzarte el triple el día de la carrera para que suceda; si te entrenas antes entonces habrás preparado tu cuerpo debidamente para resistir los kilómetros completos, durante el entrenamiento seguro te enfrentarás a dificultades que vas a aprender a superar, de modo que ya estando en la carrera sabrás qué hacer si surge miedo, desesperación o cualquier estímulo que te pudiera frenar, estar en contacto con el instinto es saber confiar en ti.

El entrenamiento del instinto significa conocerte, significa que sabes qué necesitas en el momento en el que lo necesitas, es hacer un recorrido por el cuerpo y sus deseos, es aprender a accionar y plantarte en el escenario con toda la seguridad de ser capaz de lograr todo lo que te propongas, es tener en armonía tu mundo interno con el externo, es vivir en plenitud.

Este artículo es parte de la formación en las asignaturas de Mentalidad de riqueza en Mentor of the Million Institute en el curso “El poder del instinto en los negocios”.

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